Profecías


Un ángel descubre
una virgen vestida de luna.

Pero enferma,
se rebela ante la historia.
Teje sus redes
fragua el nacimiento 
de un nuevo mundo.

Se propone reescribir los libros.

Veintiún siglos de hacerlo todo al revés:
Desciframos códigos humanos,
Construimos pirámides doradas,
Palidecemos de rodillas ante los dioses.

Pueblo maldito
incapaz
de rasgar el pecho
y abrir las ventanas
al roce húmedo,
al beso tembloroso de las promesas
a la fiebre de sus caderas
al paraíso perdido
que nos robaron en el receso.

Mientras nosotros
Esperamos inertes que llegue
nuestra Magdalena.
Le colgamos estampas
Le rezamos con golpe de pecho
Le bailamos en círculos.

Desde el libro de la vida,
se proclamó.
Por voceadores callejeros,
por diarios de consumo masivo
por libros de autoayuda
y falsos profetas, está anunciado.

Llegará el día, en que una
mitad virgen
mitad puta
oscura e intachable
rompa los sellos que contienen los vientos.

Los ángeles rondan almohadas y emergen por ti,
Magdalena.

Insomnio de la carne
gotero oropel de sonrisas
silueta adorable de la infancia
intérprete cautelosa de las sombras
máscara de alevosía
girasol nocturno
de los jardines rosáceos,
Magdalena.

Los telones de la incertidumbre se abren,
Magdalena
Las capitales lloran tu partida,
Magdalena
Los tiranos empeñan sus joyas,
Magdalena
Los niños saltan del nido al abismo,
Magdalena
Corren atlánticos por las avenidas,
Magdalena.

Y desde ese día,
el ángel caído 
empezará a escribir
la historia de la humanidad.

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