Una Pilsener explota en la refri

Detrás de nuestros párpados surge el invierno
trayendo una nieve que no es de este mundo.
Jorge Teillier

Una Pilsener explota en la refri y a mi se me quiebra un pedazo de carne carne prestada, al fin y al cabo, pero carne que habría preferido beberse esa botella antes que reventara y olvidar el dilema que si es muy temprano o muy tarde para beberse una cerveza como acostumbran los frailes de algún pueblito alemán que perteneció alguna vez al olvidado imperio Austro-Húngaro que hace siglos bautizaron con su grave acento germánico a su Pilsen o Pilsner y que de tanto beberla dejaron de hablar y si lo hacen es solo sobre la Gran Guerra, ingeniería automotriz, la Bauhaus o de amor, o eso que tú llamaste amor cuando querías meterte en la cama de aquella quinceañera que te hizo olvidar que tenías una Pilsener esperando por ti en la refri. Pero qué va. Tú piensas aún en sus dulces sábanas y te ves sobrevolándolas como si fueran los campos de cebada de Bavaria, de Bohemia o de algún pueblito alemán que perteneció alguna vez al olvidado imperio Austro-Húngaro donde sí que saben hacer gozar a la carne mientras se beben una cerveza a cualquier hora del día y no andan preguntando huevadas que si es muy temprano o muy tarde para sacar esa Pilsener que está en la refri pero si haces un recuento exhaustivo de todas las cervezas que te has bebido en tu vida, quizás sea ya tu milésima botella pero es la primera vez en todos tus años hablando de: - La Gran Guerra - Ingeniería automotriz - La Bauhaus - Y de amor (o eso que tú llamaste amor) que dejas tu cerveza botada mientras su amarga espuma dorada trabajada durante años por esos ebrios europeos atrapados en un pueblito alemán del olvidado imperio Austro-Húngaro pega un gélido grito expansivo a la misma hora en la que el diablo ronca de placer, y tu Pilsener y tu quinceañera y los frailes y Mahoma y Bavaria y un pedazo de tu carne (carne que no es tuya, al fin y al cabo pero carne que estaba aún en la refri) te escupen con su escarchada voz de venganza el peso de toda una vida olvidando las cosas y se rien de ti con una explosión de doradas esquirlas malteadas en toda la cara.

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