San Remo, 1984

Un automóvil rugiente, que parece correr como la metralla,
es más hermoso que la Victoria de Samotracia.
Marinetti


I
Chevrolet San Remo, 1984 azulada marea grasosa octogenaria pintura ochentera. Te sueño hacer la siesta sobre el cemento oxidado donde jugueteaba hasta ayer tu cicatriz milenaria, tu irreparable cable roído, tu extinta máquina del tiempo que corría insuperable a tus imposibles 90km/h. Te soñé llegar a casa a piratear un blues citadino con tu cassetera púrpura profundo y reventabas las puertas de alegría y asustabas a los vecinos y echabas humo sobre el agua ese humo espeso que anaranjaba las tardes del caluroso 1984. II
Déjame llenar tu guantera de cangrejos, cables de cobre y gaseosa sin gas Déjame dormir en tu cajoncito de caucho donde guardaron un muerto. Déjame humedecer los pies en tu nafta nocturna y correremos juntos a tus inalcanzables 90km/h. Déjame hundirme en los manglares de tu cajuela, donde se te verdean los azules se traban los discos se emploman los negros se empañan los vidrios y se dominguean las mañanas como si nos hubiéramos estacionado en ese hermoso 1984.
INTERLUDIO AUTOMOTRIZ: - Abre la guantera de tu Chevrolet San Remo. - Sumerge la uña hasta el hombro. - Haz que te crezca el bigote. - Revive un polvoriento cassete pirata. - Remójalo en Diet Coke y cerveza caliente. - Deja que el tiempo desmigaje una canción infinita. - Escúchala en el pico de un cerro abandonado. - Hazle el amor a una quinceañera. - Hazle el amor como lo hacían en 1984. III ¿A dónde te llevan boxeador que no danza, labrador sin instinto, cápsula del tiempo estacionada en 1984? Abrieron tus puertas que ya no reventarán de alegría, desafinaron tu melancólica trompeta, se bebieron tu última cerveza te convirtieron en miles de piedras que ahora pateo al volver a casa. En los dientes se me oxida un férreo sabor escombroso mientras insisto buscarte, sobre los árboles / en los garajes / entre esas piedras, pero tú sueñas, sé que sueñas aún, con volver a saltar a tus interminables 90km/h IV Vuelve y regálame una batalla más, regresa con tus faros apagados y haz reventar las puertas de alegría. Una pelea más, yo te lo ruego, enciende tus pistones quema tus bujías y levántate en cuerpo del deshuesadero, y que ese olor quemado, que ya no es muerte, que es café negro de vida, nos lleve en una última carrera de vuelta hasta mi casa. Vuelve San Remo, vuelve caluroso 1984 reencaucha tus piezas bajo tierra parquéate en mi acera, alúmbrame el camino hacia mi última borrachera. Vamos a darle batalla al cemento nocturno, deja que entierren mis huesos en tu guantera. Seremos felices jugando a ser la ceniza en los manglares de tu cajuela. Se va el San Remo, se va y soy el único que insistió en buscarlo, sobre los trastes / en la basura / entre esas piedras. Y ya se fue, se fue corriendo sobre una carretera, con sus alucinantes 90km/h, que lo llevará de vuelta a ese día glorioso, a ese día orgulloso de 1984.


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